caida

Sentimientos




¿CÓMO SE MIDE LA VIDA? 


No se mide según con quién sales, ni por el número de personas con quienes has salido.
No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca de coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.  
No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres, por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te gusta.
La vida, simplemente, es.. Otra cosa 
La vida: 
Se mide según a quién amas y según a quién dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros. 
Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.
Se mide por el sabor de boca que dejas a los demás con tu presencia y con tus comentarSe trata de lo que se dice y lo que se hace y lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o benéfico.
Se trata de los juicios que formulas, y a quién o contra quién los comentas. 
Se trata de a quién no le haces caso o ignoras intencionalmente.
Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de tí, de cómo lo cultivas y de cómo lo riegas. 
Pero por la mayor parte, se trata de sí usas la vida para alimentar el corazón de otros.
Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida… 
La vida será contigo tan justa como lo eres con los demás.
Hacer un amigo es Fácil.
Pero la vida habla de ti, por aquellos amigos que fielmente supiste conservar.
Por aquellos a los que te supiste entregar sin exigencias.
Aquellos que cuando no estás…lloran tu ausencia.


Buen día!!!!!..


CUANDO PASEN EN MI LOS AÑOS


Cuando pasen en mí los años, y en apariencia ya no sea el mismo, y me vuelva torpe en mis movimientos, tenme paciencia, recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas que hoy, yo no puedo resolver solo. 


Cuando me veas perdido frente a toda la tecnología que me cuesta tanto entender, dedícame tu tiempo, recuerda que fui yo quien te enseñó las cosas más simples para enfrentar la vida. 


Si te repito las mismas historias, aunque ya sepas el final, escúchame, cuando eras chico, tuve que contarte cientos de veces el mismo cuento para que te durmieras. 


Y si mientras conversamos me olvido de lo que estamos hablando, dame tiempo para recordar, y si no puedo hacerlo, comprende que tal vez no es importante lo que conversamos, sino que para mí lo importante es que me escuches, y estar juntos. 


Cuando me fallen mis piernas, dame tu mano para apoyarme, como yo lo hice cuando comenzaste a dar tus primeros pasos.


Dame tu cariño, compréndeme y apóyame, como yo lo hice desde el momento en que naciste. 


Siempre quise lo mejor para ti, y sé como tú me quisiste y me admiraste.


Hoy, soy yo quien está orgulloso al ver cómo enfrentas la vida, al ver quién eres. 


Cuando pasen en mí los años, así como te he acompañado yo, acompáñame tú hacia donde me lleva el camino. Cuando pasen en mí los años, sigamos caminando juntos.
Desconozco el autor
Recuerda...mi única fortuna eres tú...y mis Sentimientos...
Papá


EL ARBOL CONFUNDIDO


Habí­a una vez, algún lugar que podrí­a ser cualquier lugar, y en un tiempo que podrí­a ser cualquier tiempo, un hermoso jardí­n, con manzanos, naranjos, perales y bellí­simos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo era alegrí­a en el jardí­n, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tení­a un problema: “No sabí­a quién era.”
Lo que le faltaba era concentración, le decí­a el manzano,si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. “¿Ves que fácil es?” No lo escuches, exigí­a el rosal. Es más sencillo tener rosas y “¿Ves que bellas son?” Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerí­an, y como no lograba ser como los demás, se sentí­a cada vez más frustrado.
Un dí­a llegó hasta el jardí­n el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchí­simos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución:
“No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas…Sé lo que Dios quiere que seas, y para lograrlo, escúchalo.”
Y dicho esto, el búho desapareció.
¿Lo que Dios quiere que sea…? Se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió… Y cerrando los ojos y los oí­dos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar:
“Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión “Cúmplela”.
Y el árbol se sintió fuerte y seguro y se dispuso a ser todo aquello para lo cual habí­a sido creado. Así­, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Y sólo entonces el jardí­n fue completamente feliz. 








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